Colombia pierde su autosuficiencia en gas y depende de importaciones: Promigas

Colombia dejó de ser autosuficiente en materia de gas natural y hoy debe importar el 34% del consumo interno para atender la demanda del país. Así lo confirmó el presidente de Promigas, Juan Manuel Rojas, al advertir que el cambio de escenario energético obliga a replantear la planificación del sector y las decisiones de inversión en infraestructura. El directivo señaló que la dependencia externa ya es una realidad y no una proyección a futuro.
Rojas explicó que la caída en la producción de los campos nacionales, sumada al crecimiento sostenido de la demanda residencial, industrial y de generación eléctrica, ha estrechado el margen de seguridad del sistema. En este contexto, las importaciones de gas natural licuado (GNL) se han convertido en un componente estructural del abastecimiento, y no solo en un recurso de respaldo para situaciones de emergencia o picos de consumo.
El presidente de Promigas advirtió que la nueva condición de importador neto expone al país a la volatilidad de los precios internacionales y a riesgos geopolíticos que antes eran marginales. Según el ejecutivo, esta vulnerabilidad obliga a fortalecer la planificación de largo plazo, diversificar las fuentes de suministro y acelerar proyectos que permitan ampliar la capacidad de transporte y almacenamiento, con el fin de garantizar continuidad y competitividad en el servicio.
En su análisis, Rojas subrayó que la transición energética no puede interpretarse como una renuncia inmediata al gas natural, sino como una etapa en la que este combustible seguirá siendo clave para respaldar la confiabilidad del sistema eléctrico y la industria. Por ello, insistió en la necesidad de combinar el desarrollo de energías renovables con una política clara para el gas, que incluya señales regulatorias estables y reglas de juego predecibles para los inversionistas.
El directivo también hizo un llamado a revisar el portafolio de exploración y producción de gas en el país, al considerar que aún existen oportunidades en cuencas subexploradas y en la optimización de campos maduros. No obstante, advirtió que sin decisiones oportunas y coordinación entre Gobierno, empresas y reguladores, Colombia podría incrementar aún más su dependencia de las importaciones en los próximos años, con impactos directos sobre tarifas y competitividad.
Finalmente, Rojas planteó que la pérdida de autosuficiencia debe asumirse como una señal de alerta y, al mismo tiempo, como una oportunidad para modernizar el sector. Entre las prioridades mencionó la expansión de la infraestructura de regasificación, la integración regional de mercados y el impulso a programas de eficiencia energética. A su juicio, el debate sobre el gas debe trascender la coyuntura política y abordarse como un asunto estratégico para la seguridad energética y el desarrollo económico del país.
