Resultados Pisa: Colombia queda por debajo del promedio de la OCDE

08.09.2026
Cortesía
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Los resultados más recientes de las pruebas Pisa, la evaluación internacional de la OCDE que mide las competencias de los estudiantes de 15 años, confirman que Colombia enfrenta serios desafíos en lectura, matemáticas y ciencias. El país se mantiene por debajo del promedio de la organización y, aunque hay ligeras mejoras en algunos indicadores, la brecha con los sistemas educativos de mejor desempeño sigue siendo amplia y preocupante para el futuro del capital humano colombiano.

Uno de los principales focos de alarma está en matemáticas, donde el 71 % de los estudiantes colombianos no alcanzaría el nivel mínimo de desempeño definido por Pisa. Esto significa que una gran mayoría tiene dificultades para aplicar conceptos básicos a problemas cotidianos, interpretar datos o razonar de manera lógica frente a situaciones numéricas. La consecuencia es un riesgo elevado de exclusión en un mercado laboral cada vez más exigente en habilidades cuantitativas.

En lectura, los resultados también muestran rezagos significativos. Muchos estudiantes tienen problemas para comprender textos extensos, identificar ideas principales, diferenciar hechos de opiniones y evaluar la credibilidad de las fuentes. En un contexto de sobreabundancia de información y desinformación en redes sociales, estas debilidades limitan la capacidad de los jóvenes para participar de manera crítica e informada en la vida democrática y en el debate público.

El panorama en ciencias no es más alentador. Los puntajes revelan que una proporción importante de estudiantes no logra explicar fenómenos científicos básicos ni relacionar conceptos con situaciones del mundo real, como el cambio climático, la salud pública o el uso responsable de la tecnología. Esta brecha en cultura científica reduce las posibilidades del país de impulsar innovación, investigación y desarrollo en sectores estratégicos para la competitividad.

Expertos consultados coinciden en que los resultados de Pisa no deben interpretarse como una condena, sino como una llamada urgente a la acción. Señalan la necesidad de fortalecer la formación y acompañamiento a los docentes, revisar los currículos para hacerlos más pertinentes, mejorar los materiales de aprendizaje y garantizar condiciones adecuadas en las escuelas, especialmente en las zonas rurales y en contextos de alta vulnerabilidad social.

El Gobierno, por su parte, ha anunciado que utilizará estos datos para ajustar sus políticas educativas y priorizar intervenciones en los colegios con mayores rezagos. Sin embargo, analistas advierten que los cambios requeridos son de largo plazo y exigen continuidad más allá de los ciclos políticos. La discusión que abre Pisa para Colombia es clara: sin una mejora sustancial en lectura, matemáticas y ciencias, será difícil cerrar las brechas de desigualdad y construir un modelo de desarrollo más inclusivo y sostenible.

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