Fin de los privilegios para presos en guarniciones militares

14.09.2026
Cortesía
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Ordenan revisión de casos de presos en guarniciones militares

El presidente Abelardo De La Espriella (@ABDELAESPRIELLA) lanzó uno de los mensajes más contundentes de su administración en materia de lucha contra la corrupción. En una declaración desde la Casa de Gobierno, el jefe de Estado anunció que “se acaban los privilegios para los corruptos” y ordenó una revisión exhaustiva de los casos de detenidos que hoy cumplen sus penas o medidas de aseguramiento en guarniciones militares y estaciones de Policía.

La instrucción presidencial apunta a identificar y desmontar beneficios irregulares o tratamientos preferenciales de los que habrían gozado algunos condenados por delitos contra la administración pública, lavado de activos y otros crímenes asociados al llamado “cuello blanco”. De La Espriella pidió a los ministerios de Justicia y Defensa, así como al Instituto Penitenciario, presentar en los próximos días un informe detallado sobre la situación de estos internos y las razones jurídicas que justifican su permanencia en recintos distintos a las cárceles ordinarias.

“Los delincuentes de cuello blanco no son delincuentes de categoría superior”, advirtió el mandatario, al insistir en que la pertenencia a élites económicas o políticas no puede traducirse en condiciones de reclusión más cómodas que las del resto de la población carcelaria. Según explicó, la revisión incluirá visitas sorpresa, auditorías documentales y la verificación de eventuales redes de corrupción que, desde adentro del sistema penitenciario, hayan facilitado estos privilegios.

El anuncio se produce en medio de un creciente malestar ciudadano por los escándalos de corrupción y la percepción de impunidad frente a quienes desfalcan recursos públicos. Organizaciones de la sociedad civil y veedurías han denunciado reiteradamente que algunos condenados por grandes fraudes disfrutan de celdas amplias, acceso a tecnología, visitas frecuentes y regímenes de seguridad flexibles, en contraste con el hacinamiento y las precarias condiciones que enfrentan miles de reclusos comunes.

Expertos en derecho penal consultados consideran que la medida podría marcar un punto de inflexión, siempre que vaya acompañada de reformas estructurales y de un seguimiento riguroso por parte de los organismos de control. Advierten, sin embargo, que cualquier traslado masivo de internos debe respetar el debido proceso y las garantías fundamentales, para evitar que la decisión sea posteriormente cuestionada en los tribunales y termine perdiendo eficacia.

De La Espriella, por su parte, aseguró que no se trata de una “cacería de brujas”, sino de restablecer el principio de igualdad ante la ley. “El mensaje es claro: quien robe al Estado, quien traicione la confianza pública, tendrá que responder en las mismas condiciones que cualquier otro delincuente”, afirmó. El Gobierno anunció que, una vez concluya la revisión, se presentará un balance público de las decisiones adoptadas y de las eventuales responsabilidades disciplinarias o penales que se deriven de los hallazgos.

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