Golpe clave al narcoterrorismo en Colombia, cae abatido alias "Naím"

04.09.2026
Cortesía
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Hoy es un día que Abelardo De La Espriella describe como “gran” para Colombia, a propósito de un operativo que, según su relato, marca un hito en la lucha contra el narcoterrorismo. La llamada Operación Centinela de la Patria, ejecutada por la Policía Nacional y un comando especial de la DIJIN, habría logrado la neutralización de alias Naím, conocido también como “Bendito Menor”, señalado como uno de los criminales más peligrosos del país.

De La Espriella, abogado y comentarista político, destacó en su mensaje público el carácter “impecable” de la acción, subrayando la coordinación y precisión con la que se habría desarrollado el operativo. De acuerdo con su versión, la operación se enmarca en los esfuerzos estatales por debilitar las estructuras del narcotráfico y las redes criminales que operan en distintas regiones del territorio nacional.

Alias Naím o “Bendito Menor” era identificado por las autoridades como un objetivo de alto valor, presuntamente vinculado a actividades de narcotráfico, extorsión y control armado de corredores estratégicos para el envío de estupefacientes. Su caída, resaltan voces cercanas a los organismos de seguridad, tendría un impacto directo en la capacidad operativa de la organización a la que pertenecía, aunque aún se espera información oficial más detallada sobre su historial delictivo.

La Operación Centinela de la Patria se presenta, en este contexto, como un símbolo del trabajo de inteligencia y seguimiento que adelantan las fuerzas del orden. Según el mensaje difundido por De La Espriella, el despliegue de la Policía Nacional y de la DIJIN habría permitido no solo ubicar al cabecilla, sino también ejecutar la intervención sin bajas en las filas oficiales, un aspecto que suele ser resaltado como indicador de planeación rigurosa.

Este tipo de golpes contra el narcoterrorismo suele generar reacciones encontradas en la opinión pública: mientras algunos sectores celebran la contundencia de las operaciones y las interpretan como una señal de fortaleza institucional, otros llaman a mantener la prudencia hasta conocer los reportes oficiales completos y a no perder de vista los desafíos estructurales que persisten en materia de seguridad, presencia estatal y oportunidades en las regiones más afectadas por la violencia.

Por ahora, el mensaje de Abelardo De La Espriella se suma al coro de voces que reivindican el trabajo de la Fuerza Pública y lo presentan como un avance significativo en la lucha contra el crimen organizado. A la espera de pronunciamientos formales de las autoridades, el caso de alias Naím o “Bendito Menor” vuelve a poner en el centro del debate nacional la efectividad de las estrategias de seguridad y la necesidad de sostener, en el tiempo, los esfuerzos para desarticular las estructuras del narcotráfico en Colombia.

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