Proyecto de ley busca que los colombianos sepan de dónde viene el café que consumen

Un nuevo proyecto de ley radicado en el Congreso de la República busca que los colombianos conozcan con precisión de dónde proviene el café que consumen a diario. La iniciativa, liderada por el representante a la Cámara Julio César Triana, propone la implementación de un etiquetado obligatorio y estandarizado en todos los empaques de café que se comercialicen en el país, con el fin de brindar información clara, verificable y fácilmente visible para los consumidores.
De acuerdo con el texto preliminar, las etiquetas deberán indicar de forma expresa el país de origen del café y, en el caso de productos colombianos, la región o departamento de procedencia del grano. Con ello se busca no solo fortalecer la transparencia en la cadena de valor, sino también resaltar la diversidad de perfiles de sabor y calidad que ofrecen las distintas zonas cafeteras del territorio nacional, desde el Eje Cafetero hasta regiones emergentes como el Huila, Nariño o la Sierra Nevada.
Triana explicó que la propuesta responde a la preocupación de productores y asociaciones cafeteras que han advertido sobre la creciente presencia de mezclas importadas que se comercializan como si fueran café colombiano, aprovechando el prestigio internacional de la marca país. Según el congresista, el etiquetado de origen permitiría diferenciar con mayor claridad los productos 100 % nacionales de aquellos que contienen granos extranjeros, evitando posibles engaños al consumidor y protegiendo la reputación del café colombiano.
El proyecto también pretende convertirse en una herramienta para incentivar el consumo interno de café nacional, en un contexto en el que buena parte de la producción de alta calidad se destina a la exportación. Al destacar en el empaque la región de procedencia, los impulsores de la iniciativa esperan que los consumidores se sientan más identificados con los caficultores locales y se animen a preferir marcas que trabajen directamente con productores colombianos, generando mayor valor agregado en las zonas rurales.
En materia de implementación, la propuesta contempla un periodo de transición para que la industria cafetera, tostadores, comercializadores y pequeñas empresas ajusten sus empaques y sistemas de trazabilidad. El Ministerio de Comercio, en coordinación con la Superintendencia de Industria y Comercio y la Federación Nacional de Cafeteros, sería el encargado de reglamentar los estándares mínimos de información, el tamaño de la letra, la ubicación del sello de origen y los mecanismos de verificación y sanción en caso de incumplimiento.
El proyecto de ley iniciará su trámite en la Comisión correspondiente de la Cámara, donde se espera un amplio debate con participación de gremios, expertos en comercio exterior y organizaciones de consumidores. Aunque el sector cafetero ha recibido con interés la propuesta, algunos actores han advertido sobre los costos adicionales que podría implicar para pequeños productores y microtostadores. No obstante, sus promotores insisten en que la medida es clave para blindar la identidad del café colombiano, fortalecer la confianza del consumidor y posicionar, también en el mercado interno, el valor de origen que ya distingue al país en el mundo.
