Colpensiones admite que no puede implementar a tiempo la reforma pensional: Zandra Bernal

23.09.2026
Cortesía
Cortesía


La senadora Zandra Bernal encendió las alarmas en el debate público tras revelar que Colpensiones admitió ante la Corte Constitucional que no está en capacidad de implementar con seguridad la reforma pensional en abril de 2027, como lo establece la ley. La entidad solicitó formalmente un año adicional, lo que desplazaría la entrada en vigor de los cambios estructurales al sistema, abriendo un boquete de incertidumbre jurídica, financiera y administrativa en uno de los pilares sociales más sensibles del país.

El reconocimiento de Colpensiones confirma lo que diversos expertos venían advirtiendo: la reforma fue aprobada sin contar con una hoja de ruta clara, ni con la infraestructura tecnológica, operativa y humana necesaria para su ejecución. Una reforma que no se puede aplicar en los tiempos fijados es, en esencia, una reforma improvisada, que carece de respaldo técnico suficiente y que expone a millones de afiliados y pensionados a riesgos en el reconocimiento y pago de sus derechos.

La senadora Bernal subrayó que el problema no es solo de plazos, sino de diseño institucional. Colpensiones deberá asumir un volumen de afiliados y operaciones sin precedentes, migrar datos sensibles, ajustar plataformas, capacitar personal y coordinarse con múltiples actores del sistema. Nada de esto, según lo admitido ante la Corte, está hoy garantizado. El desfase entre la ambición política de la reforma y la capacidad real de implementación se convierte así en el punto más débil de la apuesta pensional del Gobierno.

En el plano político, la admisión de Colpensiones golpea directamente la narrativa oficial que presentó la reforma como una solución inmediata y ordenada a los problemas del sistema. La solicitud de un año más ante la Corte Constitucional abre la puerta a eventuales ajustes legislativos, nuevas demandas y un clima de desconfianza entre trabajadores, empleadores y futuros jubilados. Cada mes de incertidumbre se traduce en decisiones aplazadas, inversiones frenadas y mayor presión sobre las finanzas públicas.

Frente a este escenario, la senadora Bernal exige explicaciones directas del presidente Gustavo Petro. ¿Por qué se impulsó una reforma de esta magnitud sin tener garantizada su implementación técnica y operativa? ¿Quién asumirá la responsabilidad política si los retrasos derivan en fallas en el reconocimiento de pensiones, errores en la transición de regímenes o afectaciones a los derechos adquiridos? Las respuestas no pueden seguir postergándose mientras el reloj institucional corre en contra.

El caso Colpensiones–reforma pensional se perfila como una prueba de fuego para la seriedad con la que el Gobierno diseña y ejecuta sus transformaciones estructurales. Más allá de las consignas, el país necesita reformas viables, sustentadas en estudios rigurosos, cronogramas realistas y capacidades instaladas. La advertencia de hoy es también una oportunidad: corregir el rumbo, transparentar la información y garantizar que cualquier cambio al sistema pensional se haga con responsabilidad, seguridad jurídica y respeto absoluto por los ciudadanos que dependen de él.

Share