Henríquez impugna fallo por acto religioso en posesión presidencial

El presidente del Senado, Honorio Henríquez, anunció la impugnación de la decisión judicial que lo obliga, junto con el presidente Abelardo de la Espriella, a ofrecer disculpas públicas por el acto religioso realizado durante la ceremonia de posesión presidencial del pasado 7 de agosto. El fallo, emitido por un juez de la República, considera que la inclusión de dicho acto vulneró principios de neutralidad estatal frente a las creencias religiosas, lo que ha generado un intenso debate político y jurídico en el país.
Henríquez sostuvo que la ceremonia, en la que se llevó a cabo una invocación religiosa, fue previamente aprobada por el Congreso en pleno como parte del protocolo oficial de la posesión. Según el presidente del Senado, la decisión judicial desconoce la autonomía del Legislativo para definir los elementos simbólicos y ceremoniales de un evento de esta naturaleza, así como el contexto histórico en el que se han desarrollado tradicionalmente las posesiones presidenciales.
El congresista insistió en que el acto no tuvo como propósito imponer una fe específica ni excluir a quienes profesan credos distintos o no tienen religión. A su juicio, se trató de una manifestación cultural y espiritual ampliamente arraigada en la vida pública del país, que no puede interpretarse como una violación al principio de pluralismo. Henríquez recalcó que la participación en el momento religioso fue voluntaria y no condicionó la asistencia ni el ejercicio de funciones de ningún servidor público.
En su declaración, Henríquez afirmó que el Congreso actuó dentro del marco constitucional, al considerar que la libertad religiosa y de cultos también ampara la posibilidad de expresar públicamente creencias en escenarios institucionales, siempre que no se discrimine ni se excluya a nadie. En ese sentido, señaló que el acto del 7 de agosto fue diseñado para ser respetuoso de la diversidad de credos y que no se emitieron mensajes que descalificaran otras religiones o visiones de vida.
El presidente del Senado advirtió que la impugnación buscará que instancias superiores revisen el alcance del fallo y definan con mayor claridad los límites entre la laicidad del Estado y la libertad de expresión religiosa en actos oficiales. Aseguró que la decisión de apelar no pretende desconocer la autoridad judicial, sino abrir un debate jurídico de fondo sobre el papel de los símbolos religiosos en ceremonias de alto impacto institucional, como la posesión de un jefe de Estado.
Mientras se surte el trámite de la impugnación, el caso continúa generando reacciones entre sectores políticos, organizaciones civiles y comunidades religiosas. Algunos respaldan la posición de Henríquez y de la Espriella, al considerar que el acto fue una expresión legítima de la tradición nacional; otros, en cambio, celebran el fallo del juez como un paso hacia una mayor separación entre religión y poder público. La decisión de segunda instancia será clave para fijar un precedente sobre cómo deberán organizarse en adelante las ceremonias oficiales en un contexto de creciente diversidad y pluralidad de credos.
